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Se acabó la crisis

Se acabó la crisis

11 noviembre, 2014 Opinión Trabajo 0
Albert Einstein dijo que “si una idea no es absurda al principio, entonces no merece la pena”. Por eso me atrevo a plantear una tontería en voz alta…
Soy de letras, pero voy a dar algunos datos, cifras concretas antes de exponer mi idea:
Hay 7.000.000 de parados.
De éstos, supuestamente 1.100.000 podrían tener derecho a la famosa “ayuda de 420 euros” (digo supuestamente porque esta cifra varía mes a mes).
El Gobierno, si concede esta subvención, tendría un gasto de 462 millones de euros al mes, lo que supone (en los hasta 18 meses que se puede cobrar) un total de 8.316 millones de euros.
Ahora bien, para la familia que la percibe es una gran ayuda, pero también hay una serie de inconvenientes:
  • Con esta ayuda el Gobierno no percibe ninguna cantidad en concepto de Seguridad Social o IRPF del trabajador.
  • El trabajador no cotiza, ni a efectos de la prestación por desempleo ni a efectos de jubilación.
  • No se crea empleo.
  • Se trata de un “gasto a fondo perdido”.
  • Las empresas/empresarios no se benefician en nada por esta ayuda. 

Mi “tontería en voz alta” es la siguiente: ¿Por qué no damos trabajo a ese millón de personas? ¿Cómo? Lo explico (y ruego que algún analista económico me corrija si me equivoco o si mis cálculos no son correctos, o si algún empresario o trabajador no estaría dispuesto a aceptarla).
La fórmula sería la siguiente:
  • Contrato de 12 meses por parte de una empresa/empresario a una de estas personas, de tal forma que la empresa pague una parte del sueldo y el Estado (tal y como lo estaba haciendo hasta ahora sin que quien percibía la ayuda trabajase) aportara los 420 euros.
  • El trabajador debería recibir unos 900 euros netos mensuales, aportados de la siguiente forma: Goberno 420 euros y la empresa 460 euros.
  • El contrato tendría que ser a tiempo completo (8 horas).
  • El empresario tendría que abonar durante los primeros 12 meses los conceptos de SS e IRPF (pero sólo por la cantidad que él aporte (460 euros) (unos 138 euros más), aunque posteriormente, pasado este periodo, tendría ya que renovar el contrato y aportar el 100% del sueldo, eso sí beneficiándose de una ayuda que le exima de pagar SS e IRPF durante al menos el mismo periodo.

 De esta forma todos ganamos.
  • El trabajador tiene un puesto a jornada completa y un sueldo más o menos digno (al menos mejor que en su anterior situación)
  • El trabajador cotizaría a la SS a todos los efectos.
  • El empresario pagaría el coste de media jornada a un trabajador a jornada completa.
  • El empresario se aprovecha y se aprovecharía de una serie de ayudas que le facilitarían la contratación.
  • Se crearía empleo. (se reactivaría la economía y esas cosas…)
  • El Estado percibiría las retenciones habituales de una nómina (SS e IRPF) en todo momento por lo que esos 8.316 millones de euros asignados, podrían alargarse ya que durante los primeros doce meses percibiría en concepto de impuestos unos 1.656 millones de euros.

 ¿Alguna de las partes no aceptaría el trato?
                El empresario tendría a un trabajador a jornada completa por casi la mitad de lo que realmente vale. Reactivaría su empresa y en vez de cerrar y/o despedir contrataría a empleados. Se beneficiaría de la ayuda directamente, además de las ventajas del ahorro en SS e IRPF tanto durante los 12 primeros meses (ya que aportarían la parte proporcional de lo que ellos abonan) como en los 12 siguientes ya que podrían estar exentos de su pago (o una parte –lo dejo a los analistas)
                El trabajador supongo (y digo esto por lo que todos estamos pensando, que sería otro tema a hablar en otro momento y otro artículo) estaría encantado. Trabajo a jornada completa. Sueldo mileurista en vez de estar desempleado, percibiendo una prestación irrisoria y a expensas de que pueda dejar de recibirla en cualquier momento. Contrato por (al menos) 24 meses. Cotizaría a efectos del desempleo y jubilación. (Sin contar los beneficios anímicos y sociales que le aportaría)
                El Gobierno también se beneficiaría. Desaparecería parte del trabajo en B, el encubierto, ese que destroza la economía de un país. Descendería considerablemente el número de parados. Recibiría las cotizaciones de trabajadores hasta ahora desempleados (duplicándose el beneficio).
Probablemente haya más ventajas (y alguna desventaja). Probablemente muchos penséis que esta idea no interesa a muchos. Al Gobierno, porque no (por muchísimos motivos). Al empresario porque le viene bien hacer “limpieza”, porque no quiere meterse en más líos… Al trabajador porque para algunos es más cómodo estar en casa sin hacer nada y recibir una ayuda que, mal que bien, les da para tirar el mes… Si olvidamos todo eso por un momento, ¿la idea es absurda?
Si he dicho una tontería, por favor, hacédmelo saber, porque mi planteamiento lo he desarrollado de la mejor forma posible, sin ninguna pretensión y sin profundizar en nada, simplemente viendo lo que ocurre en la calle, a mi alrededor, creyendo que esto podría ser un pequeño paso para la solución a un gran problema.

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