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El vil arte de la censura

El vil arte de la censura

19 octubre, 2014 Publicidad 0

¿Qué tienen en común Microsoft, Seat, Sprite, CocaCola, Bacardí, Energizer, Gucci…?

Fácil. Son marcas que en algún momento han tenido anuncios censurados en ciertos países.



Por suerte internet y San Google (que de momento parece fiel a ciertos principios) hacen que, por mucho que lo intenten tanto las marcas como los propios censuradores, nos resulte relativamente fácil encontrarlos. Es más, como un niño al que prohíben hacer algo, basta que escuchemos la palabra censura para que inmediatamente busquemos de qué se trata. Yo he encontrado algunos, pero insisto en que resulta fácil encontrar muchos más con un poco de paciencia. (He de decir que en algunos casos se trata de anuncios reales, en otros son fakes, virales o simplemente mentiras que corren por ahí y que tienen su propia historia)


Resulta curioso que, al igual que las beatas que salen de misa los domingos, después de confesar y comulgar, y en las mismas puertas de la casa de dios se ponen a blasfemar y a incumplir la mitad de los mandamientos, hay ciertos países que promulgan la libertad y son los primeros en practicar el vil arte de la censura. Estados Unidos, Alemania, Francia, Irlanda y, por supuesto España. Países que se jactan de tener organismos que regulan esta censura, esa práctica que privó durante años del bofetón de Glenn Ford a Rita Hayworth en “Gilda”, o la famosa escena de las ostras y los caracoles de “Espartaco”, por mencionar algunas.

Contrario a cualquier tipo de censura, sólo justifico su aplicación en los casos en los que se promueva la violencia y se perjudique de una forma u otra a los niños. Y poco más, aunque tendría que revisar caso por caso. Cuando las Asociaciones feministas ponen el grito en el cielo porque sale una chica semidesnuda vendiendo un coche o escenas similares… Cuando los religiosos creen que se ofende a sus creencias por burlarse de un símbolo… En fin, que cuando ocurren cosas así, sólo se me ocurre pensar en la ignorancia, en la manipulación, en la creencia de que somos idiotas sin cabeza. Cualquier pretexto es bueno para hacer lo que ahora se viene llamando un “viral”. Parece que los espectadores somos estúpidos incapaces de juzgar por nosotros mismos, de tomar conclusiones.

¿Nos alarmamos porque una chica “aparentemente” le está haciendo una felación a un negro (y digo negro porque es negro, no es de color, ni morenito ni nada parecido, es negro)? ¿Nos sorprende ver sangre en un spot? ¿Es desagradable contemplar la humillación humana? ¿Nos indignan ciertas imágenes? Entonces… sin ánimo de ser demagogo, ¿por qué vemos los informativos sin inmutarnos? Como diría alguno de esos puritanos, “menos mal que también hay censura en las noticias”.

Por suerte, y hasta que San Google me lo permita, yo no censuraré jamás los comentarios de este blog.

Aquí os dejo una pequeñísima recopilación de algunos de los spots que han sido censurados y que he encontrado por ahí.

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